El presente artículo fué extraído de la edición digital del periódico La prensa del día 25 de Julio de 2006.
El cantante rompió el silencio y dijo que quiere volver a cantar en "la Feliz" durante una larga charla que mantuvo con Ricardo Pérez Bastida en LU6 radio Atlántica. Habló de su estado de salud y de su renovada fe en Dios.
Roberto Sánchez, Sandro, espera regresar pronto a Mar del Plata. Desde su primera visita, cuando tenía catorce años, su amor por la ciudad se mantuvo intacto. Por eso ahora piensa en recuperarse y subir a algún escenario de "la Feliz".
"Si Dios me da la posibilidad de volver a pisar el escenario, espero volver a hacerme otra pasadita por allá, porque la verdad es que uno extraña el verano en Mar del Plata. Digamos que el Hermitage y yo éramos una sola cosa. Era como Sinatra en el Caesar Palace" recordó Sandro.
El emblemático cantante sorprendió la semana pasada a Ricardo Pérez Bastida en su programa de LU6 radio Atlántica, cuando lo llamó por teléfono para saludarlo por el Día del Amigo y rompió el silencio.
Durante la extensa y distendida charla, el cantante no se privó de nada. Habló de su salud, el tiempo que le demandará la recuperación de la operación, su devoción religiosa y las ganas de volver a un escenario.
"Ojala pueda estar en esa ciudad que yo pisé cuando tenía catorce años y me quedé enamoradísimo", dijo Sandro quien recordó que "esas eran épocas en que se fumaban cigarrillos negros, se usaban alpargatas y los suéteres se anudaban a la cintura".
DIFICIL OPERACION
Consultado acerca de su estado de salud, el cantante no dudó en dar detalles acerca de la operación a la que fue sometido. "Estamos luchando" dijo, y aprovechó para "desmentir los rumores que corren sobre mí "porque estoy todavía en manos de Dios".
Sandro explicó que sigue en proceso de recuperación, lo que le demandará varios meses. "Primero tengo que recuperar toda la capacidad aeróbica y segundo terminar de recuperar mi voz original. La operación que me hicieron, en la que me colocaron una tráquea sintética muy grande dentro de la garganta para darle oxígeno a uno de los pulmones mientras me operaban el otro, fue grande. Entonces la garganta me quedó totalmente destrozada y sobre todo en estos días de humedad, no tengo los colores y matices esperados", comentó.
Para Sandro volver a los escenarios significa "estar quince puntos, no diez". Por eso está poniendo todo su empeño en la operación que "me va a llevar entre ocho meses a un año". Recién entonces, y cuando se encuentre en condiciones "súper", aseguró que realmente se animará a volver a cantar. Para el cantante, no existen las especulaciones en este sentido. Explicó que tanto delante como detrás del escenario, "mueve mucha gente" a la que "no puedo poner en riesgo el sueldo y el tiempo. Tengo que tener una recuperación total”.
LAS TONTERIAS
En medio de las quejas sobre "las tonterías" que inventan algunos medios sobre su estado de salud, Sandro no dudó en revelar cómo su devoción religiosa lo ayudó a sobrellevar la operación. "Dios está en todos lados, sobre todo en los quirófanos y nadie se muere antes de lo que el hombre diga", comentó. Cuando ingresó al quirófano, "nadie sabía con certeza si iba a salir vivo". Por eso "entré feliz, les dije a los médicos que Dios los iluminara y les bendijera las manos".
Sandro reveló que la cirugía a la que fue sometido no era fácil. Por eso dijo que tampoco fue sencillo tomar la decisión porque "las garantías no estaban totalmente dadas. Había un alto porcentaje de riesgo, pero yo me entregué".
La entrega a la que se refiere Sandro estuvo centrada en Dios, por eso no dudó en hablar de la importancia que tiene la religión en todo este proceso. "Cuando el cuerpo se cae se apoya en el espíritu, pero si el espíritu se cae dónde se apoya: en la fe. Esto va para aquellas personas que sufren alguna depresión o están bajoneados. Hay que rezar, cada uno en su religión, pero hay que elevar el espíritu a través de la oración y puedo asegurar que es uno de los bálsamos más grandes que hay para superar los problemas que uno tiene", aseguró.
La religión ocupa un lugar muy importante en su vida. Tanto es así que reveló que un rosario que le regaló "mi hermano más chico que es Raulito Porchetto", junto con otro que le enviaron de Jerusalén los hermanos Franciscanos, los tiene atados en los barrotes de la cama.
"No me desprendía ni un segundo y rezaba permanentemente, y gracias a Dios por eso creo que pude salir adelante", explicó.
También agradeció a "su compañera" que calificó de "maravillosa" porque lo supo "contener de una manera fantástica, porque en esos momentos uno sufre estrés y delirios porque la medicación es tremenda. Yo pasé momentos muy duros y gracias a Dios salí adelante".
Teniendo en cuenta que el 19 de agosto es su cumpleaños sesenta y uno y que sus admiradores se reúnen frente a su casa para saludarlo, Sandro auguró: "Espero que la temperatura esté agradable".
EL SEXAGENARIO
De todos modos aseguró que "los años no duelen", aunque entre risas aclaró: "soy un sexagenario". En la charla con Pérez Bastida se dio tiempo para bromear sobre la edad. "Me causa gracia cuando leo en los diarios que se murió un sexagenario por alguna cosa", dijo.
En medio de recuerdos de películas y de personajes que los acompañaron durante todos estos años, Sandro habló de la buena relación que mantiene con sus pares. "Yo me llevo muy bien con toda la muchachada, siento mucho el afecto y el respeto que me tienen, que es un poco también lo que me da la pauta que soy un señor mayor", dijo mientras reía.
Por estos días en los que en su vida prima la recuperación, Sandro aprovecha para poner reorganizar algunos archivos. "Lo que me puse a hacer ahora es poner en orden todo mi archivo de video de toda la vida, emocionándome o llorando con algunos, como con uno que tengo con Osvaldo Pugliese en un recital cuando él cumplió ochenta años en el teatro Colón", comentó.
Distendido y con buen ánimo, uno de los cantantes más populares de la Argentina le regaló a los marplatenses varios minutos de su tiempo para recordar buenas épocas e ir pensando en su regreso.
Copyright La Prensa 1996-2006
El cantante rompió el silencio y dijo que quiere volver a cantar en "la Feliz" durante una larga charla que mantuvo con Ricardo Pérez Bastida en LU6 radio Atlántica. Habló de su estado de salud y de su renovada fe en Dios.
Roberto Sánchez, Sandro, espera regresar pronto a Mar del Plata. Desde su primera visita, cuando tenía catorce años, su amor por la ciudad se mantuvo intacto. Por eso ahora piensa en recuperarse y subir a algún escenario de "la Feliz".
"Si Dios me da la posibilidad de volver a pisar el escenario, espero volver a hacerme otra pasadita por allá, porque la verdad es que uno extraña el verano en Mar del Plata. Digamos que el Hermitage y yo éramos una sola cosa. Era como Sinatra en el Caesar Palace" recordó Sandro.
El emblemático cantante sorprendió la semana pasada a Ricardo Pérez Bastida en su programa de LU6 radio Atlántica, cuando lo llamó por teléfono para saludarlo por el Día del Amigo y rompió el silencio.
Durante la extensa y distendida charla, el cantante no se privó de nada. Habló de su salud, el tiempo que le demandará la recuperación de la operación, su devoción religiosa y las ganas de volver a un escenario.
"Ojala pueda estar en esa ciudad que yo pisé cuando tenía catorce años y me quedé enamoradísimo", dijo Sandro quien recordó que "esas eran épocas en que se fumaban cigarrillos negros, se usaban alpargatas y los suéteres se anudaban a la cintura".
DIFICIL OPERACION
Consultado acerca de su estado de salud, el cantante no dudó en dar detalles acerca de la operación a la que fue sometido. "Estamos luchando" dijo, y aprovechó para "desmentir los rumores que corren sobre mí "porque estoy todavía en manos de Dios".
Sandro explicó que sigue en proceso de recuperación, lo que le demandará varios meses. "Primero tengo que recuperar toda la capacidad aeróbica y segundo terminar de recuperar mi voz original. La operación que me hicieron, en la que me colocaron una tráquea sintética muy grande dentro de la garganta para darle oxígeno a uno de los pulmones mientras me operaban el otro, fue grande. Entonces la garganta me quedó totalmente destrozada y sobre todo en estos días de humedad, no tengo los colores y matices esperados", comentó.
Para Sandro volver a los escenarios significa "estar quince puntos, no diez". Por eso está poniendo todo su empeño en la operación que "me va a llevar entre ocho meses a un año". Recién entonces, y cuando se encuentre en condiciones "súper", aseguró que realmente se animará a volver a cantar. Para el cantante, no existen las especulaciones en este sentido. Explicó que tanto delante como detrás del escenario, "mueve mucha gente" a la que "no puedo poner en riesgo el sueldo y el tiempo. Tengo que tener una recuperación total”.
LAS TONTERIAS
En medio de las quejas sobre "las tonterías" que inventan algunos medios sobre su estado de salud, Sandro no dudó en revelar cómo su devoción religiosa lo ayudó a sobrellevar la operación. "Dios está en todos lados, sobre todo en los quirófanos y nadie se muere antes de lo que el hombre diga", comentó. Cuando ingresó al quirófano, "nadie sabía con certeza si iba a salir vivo". Por eso "entré feliz, les dije a los médicos que Dios los iluminara y les bendijera las manos".
Sandro reveló que la cirugía a la que fue sometido no era fácil. Por eso dijo que tampoco fue sencillo tomar la decisión porque "las garantías no estaban totalmente dadas. Había un alto porcentaje de riesgo, pero yo me entregué".
La entrega a la que se refiere Sandro estuvo centrada en Dios, por eso no dudó en hablar de la importancia que tiene la religión en todo este proceso. "Cuando el cuerpo se cae se apoya en el espíritu, pero si el espíritu se cae dónde se apoya: en la fe. Esto va para aquellas personas que sufren alguna depresión o están bajoneados. Hay que rezar, cada uno en su religión, pero hay que elevar el espíritu a través de la oración y puedo asegurar que es uno de los bálsamos más grandes que hay para superar los problemas que uno tiene", aseguró.
La religión ocupa un lugar muy importante en su vida. Tanto es así que reveló que un rosario que le regaló "mi hermano más chico que es Raulito Porchetto", junto con otro que le enviaron de Jerusalén los hermanos Franciscanos, los tiene atados en los barrotes de la cama.
"No me desprendía ni un segundo y rezaba permanentemente, y gracias a Dios por eso creo que pude salir adelante", explicó.
También agradeció a "su compañera" que calificó de "maravillosa" porque lo supo "contener de una manera fantástica, porque en esos momentos uno sufre estrés y delirios porque la medicación es tremenda. Yo pasé momentos muy duros y gracias a Dios salí adelante".
Teniendo en cuenta que el 19 de agosto es su cumpleaños sesenta y uno y que sus admiradores se reúnen frente a su casa para saludarlo, Sandro auguró: "Espero que la temperatura esté agradable".
EL SEXAGENARIO
De todos modos aseguró que "los años no duelen", aunque entre risas aclaró: "soy un sexagenario". En la charla con Pérez Bastida se dio tiempo para bromear sobre la edad. "Me causa gracia cuando leo en los diarios que se murió un sexagenario por alguna cosa", dijo.
En medio de recuerdos de películas y de personajes que los acompañaron durante todos estos años, Sandro habló de la buena relación que mantiene con sus pares. "Yo me llevo muy bien con toda la muchachada, siento mucho el afecto y el respeto que me tienen, que es un poco también lo que me da la pauta que soy un señor mayor", dijo mientras reía.
Por estos días en los que en su vida prima la recuperación, Sandro aprovecha para poner reorganizar algunos archivos. "Lo que me puse a hacer ahora es poner en orden todo mi archivo de video de toda la vida, emocionándome o llorando con algunos, como con uno que tengo con Osvaldo Pugliese en un recital cuando él cumplió ochenta años en el teatro Colón", comentó.
Distendido y con buen ánimo, uno de los cantantes más populares de la Argentina le regaló a los marplatenses varios minutos de su tiempo para recordar buenas épocas e ir pensando en su regreso.
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